No creé FLORUVI desde la perfección. Lo creé desde la necesidad.
Durante años viví sintiéndome desconectada de mi cuerpo: hinchazón, incomodidad, ciclos que no entendía, emociones que no podía nombrar. Me cansé de normalizar el malestar. Así que empecé a investigar, a probar, a escuchar mi intuición. FLORUVI nació como un ritual de autocuidado, como una forma de volver a mí. Hoy, cada mujer que lo toma está diciendo lo mismo que yo dije un día: merezco sentirme bien en mi cuerpo.